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| Néstor Benito difunde su trabajo discográfico | |||
| José David Cano | |||
| CULTURAL Jueves, 12 de junio de 2003 | |||
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| El argentino Néstor Benito ha
jugado, estudiado, trabajado, pero, sobre todo, disfrutado a lo largo de
su vida con la guitarra. Está en nuestro país, donde ha dado una serie
de conciertos _hoy cierra su gira en Actopan, Hidalgo_ para presentar su más
reciente material editado por Pentagrama: Guitarra sola. Se trata de un
disco netamente argentino, "no por cuestiones políticas", que
esas sobran en estos momentos en su país; sino por las raíces folclóricas diseminadas por todas las composiciones. Y es que, como han escrito algunos medios argentinos, es difícil encontrar actualmente en la producción local un disco que resuma tan variada e interesante propuesta. Por un lado, la exquisitez de un guitarrista como Néstor Benito; por otro, la acertada elección de las obras a ejecutar. Por ejemplo, la suite «Argentina» de Eduardo Falú encuentra en este disco a otro intérprete para resaltar su clara concepción. Quizás sea en el "Estilo", por nombrar sólo uno de los fragmentos de la suite, donde las cuerdas encuentran un cauce conmovedor y las manos de Néstor ejecutan con pasión. Por su parte, las obras de José Franchini tienen un sentimiento campero irrefutable y la guitarra se manifiesta con absoluto dolor, aumentando aún más la presencia de la soledad en algunos temas. La "Milonga" de la suite «Las Pampas» es un claro ejemplo. Por eso, no cabe la menor duda que este disco es netamente argentino, dice Néstor Benito en entrevista con este diario. Y lo es, en realidad, "no por una cuestión política, sino por una cuestión de homenaje". En este caso, un homenaje a dos grandes maestros que ha tenido Argentina: "Por un lado, Eduardo Falú, un artista reconocido tanto nacional como internacionalmente. Lo conocí _recuerda el autor_ a los cuatro años por medio de sus discos. Me cautivó tanto lo que hacía con la guitarra que quería una a esa edad. Claro, tuve que esperar dos años porque mis padres consideraban que era muy chico, y además supongo que pensaron que no lo tomaría en serio. Luego de tanto insistir, cuando cumplí los seis, como regalo de cumpleaños me dieron una guitarra. Mi primera guitarra." El otro personaje fue José Franchini, "mi maestro de toda la vida y que falleció hace casi dos décadas _prosigue Néstor Benito_. Fue un amigo con el que cultivé 22 años de una gran amistad. Me formé a su lado desde los seis años; incluso, de él aprendí prácticamente todo lo relacionado con la guitarra. Fueron años hermosos, inolvidables, porque no sólo compartí la enseñanza que me brindó del instrumento, sino además nos reuníamos para tocar, para componer, para hacer arreglos. Yo mismo lo ayudaba a pasar en limpio los borradores de las obras que él escribía para mí; algunas están volcadas en este disco". _En Guitarra sola también incluye algunas obras suyas... _En general, el disco se me ocurrió armarlo de esa forma: primero como un homenaje a Eduardo Falú, pues gracias a él conocí ese bello instrumento que es la guitarra, y además me inspiró a seguir sus pasos. Segundo, un disco dedicado a José Franchini, mi maestro de toda la vida y mi amigo. Por eso he incluido también el nocturno "Homenaje a José Franchini", una obra que compuse en 1995 para el concierto-homenaje ofrecido ese mismo año en el Teatro Colón de Buenos Aires. Las otras dos obras son "Interiores Nº2", escrita originalmente para guitarra y orquesta, entre 1994 y 1995, y consta de tres movimientos enlazados que representan la soledad, el amor y las tensiones; y "Tinieblas", la cual pertenece a una serie de obras que, como las anteriores, intenta expresar los distintos estados de ánimo del ser humano. _¿Cree que para eso nos ha sido dada la música? _Sí, porque finalmente la música es una expresión del alma, del espíritu. Nos ha sido dada para poder escuchar nuestros sentimientos, nuestro interior. La música es una salida, un disfrute. Por eso en Argentina está al orden del día, en todos sus géneros. Es más: siguen habiendo festivales en el interior del país. En Buenos Aires, por ejemplo, hay ahora una actividad musical muy fuerte, sobre todo de intérpretes nacionales por la situación que ha dejado la crisis... _Al menos es bueno saber que, aun cuando un país sufre, su cultura sigue adelante, sin detenerse. _Pero además será difícil que nos eliminen a todos; y más aún: a toda la gente que hace cultura. Es la base fundamental del ser humano y de la sociedad. No se ha entendido que, sin cultura, un país no puede crecer. _¿Y cómo está, en general, el ambiente cultural en su país? _Atraviesa una crisis económica profunda, que viene desde el año pasado; sin embargo, los que estamos en la cultura seguimos haciendo nuestro trabajo, y quizás con más ganas que antes, porque una manera de buscar la salida es precisamente a través del arte y la cultura. _Finalmente, ¿qué perspectivas ve para aquellos que quieren dedicarse a la guitarra? ¿Cuáles son las dificultades? _Si hubiese una fórmula me gustaría saberla. Todo lo que yo he hecho ha sido a base de trabajo y me ha llevado tiempo. Lo importante es continuar estudiando y mejorando. Creo que la persistencia y pasión por la música es lo que mantiene al artista en constante actividad. Cuando el arte no está basado en algo verdaderamente grande, entonces se puede convertir en algo sentimentaloide. Por eso, siempre me he planteado darle a la emoción artística los mejores elementos de expresión para que la gente la comprenda y se vincule con ella.
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